3. CONCLUSIÓN
Como hemos tenido la oportunidad de observar con el estudio y el trabajo del análisis de este caso práctico, la buena convivencia en un centro escolar es fundamental para alcanzar con éxito los objetivos y fines propuestos. Así es, hemos podido apreciar cómo el clima escolar es esencial, no sólo para atender a las necesidades del alumnado en general, sino también para prestar atención y apoyo a todo aquel alumno/a que presente necesidades educativas especiales, siendo éste el caso mismo que nos ha ocupado.
También resulta esencial el estilo que pueda desempeñar el docente, pues resulta sustancial, que no elemental, toda vez que él es el responsable de la educación de Juan, en sus más variados aspectos. En este profesorado se incluye el tutor y demás responsables de la educación de este niño en concreto, véase otros especialistas: psicólogo, PT…
Pasamos a continuación a otorgar la importancia que merecen las normas participativas del centro, al igual que la existencia de estructuras de ayuda para favorecer la convivencia. Todo ello –que duda cabe- ayuda a favorecer el clima escolar, fomentando las relaciones personales, sociales y culturales.
Si se cumple a la perfección todo lo que hemos analizado y expuesto en este trabajo, estamos convencidas que Juan logrará alcanzar los objetivos que nos hemos marcado, al igual que podrá superar el trastorno que presenta e incorporarse con total normalidad a los estudios venideros.
Este caso práctico aquí desglosado y, seguidamente, estudiado, nos ha reportado las pautas necesarias para poder guiarnos y orientarnos en un futuro próximo, donde se puedan presentar situaciones como las de Juan y así poder actuar en consecuencia, sabiendo la importancia que adquiere la buena convivencia y las relaciones positivas habidas entre todos los miembros de la comunidad escolar. Sólo así se podrá alcanzar el éxito escolar y el desarrollo íntegro de niños como Juan.